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con Mario Pereyra

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Orschansky: "Un niño golpeado sólo aprende a golpear"

El médico pediatra dialogó con Cadena 3 y se refirió al caso del padrasto condenado por abofetear al hijo de su pareja. "Los padres deben mostrar autocontrol", dijo.

 
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Los primeros días de julio, la Sala Unipersonal de la Cámara en lo Criminal y Correccional de 4ª Nominación de Córdoba, bajo la presidencia del vocal Enrique Berger, condenó a un hombre a tres años y seis meses de prisión por considerarlo -entre otros hechos- autor penalmente responsable del delito de lesiones leves por haber abofeteado al hijo de su pareja, cuando tenía 11 años.

Este hecho generó un revuelo y una discusión entre aquellas personas que defendían la aplicación de "correctivos" físicos y los que no.

Ante esta situación, Cadena 3 dialogó con el pediatra Enrique Orschansky quien rechazó terminantemente la violencia tanto física como psicológica sobre los chicos.

"Un chico golpeado, aprende sólo a golpear. La pediatría en su conjunto no tolera ningún tipo de castigo físico. Desde ya rechazamos el ejercicio físico correctivo de un adulto que tiene fuerza frente a un niño que es más débil. Hay actitudes de los adultos de las cuáles los chicos no vuelven", explicó Orschansky.

El médico atribuyó la situación a una crisis general de los vínculos. "Hay crispación. Un coscorrón puede transformarse en un traumatismo. Hay que volver a pensar que si el adulto emplea la fuerza física, le enseña al chico que ha perdido el control".

Al ser consultado sobre qué se puede hacer para poner un freno a esta situación, hizo hincapié en la necesidad que las relaciones "sean más amables y controladas".

"Yo no debo descargar la violencia que traigo de mi trabajo en personas frágiles. Estamos admitiendo nuestra impotencia, falta de palabra y que los frágiles somos nosotros, los adultos".

El pediatra dio un ejemplo de una situación que vive diariamente en su consultorio y que demuestra la pérdida de autoridad por parte de los adultos.

"Yo escucho a los padres que vienen al consultorio y que dicen: 'Dígale usted a qué hora tiene que irse a dormir'. Entonces yo les digo: 'Dígale usted, empodérese usted'. Cuando hacen eso, pierden su autoridad".

Finalmente, el médico dio algunos ejemplos de cómo los padres podrían manejar situaciones que suelen ser conflictivas.

"Hay que diferenciar quién es cada hijo. Conocerlos es el primer camino para que ningún juez deba intervenir en una situación familiar. Conocer su sensibilidad para saber cómo va a reaccionar cuando le grite. Algunos se van a quebrar y voy a perder mi autoridad. Entonces, ahí hay que ver cómo recuperar el vínculo. Dejarlos huérfanos estando vivos es el pecado más grande", explicó.

La Mesa de Café.

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